No todos somos Mario | La crisis de la masculinidad

Uno de los principales problemas que nuestra generación afronta es la falta de conciencia acerca de lo que implica ser un hombre y con el advenimiento de la era posmoderna esta crisis de identidad humana a dejado de ser un tema concreto para convertirse en un cuasi tabú del que muy pocos quieren hablar.

Pero ¿Por qué esto es así ahora? Desde acá te confieso que me encantaría poder darte un trasfondo elaborado, citando filósofos a mansalva y dándote elaborados discursos que te den una impresión de que sé de lo que hablo, pero te voy a ahorrar eso. No porque no pueda, sino porque creo que aveces uno debe arriesgarse a dar su propia voz sin tener que basarse en la de alguien más.

La culpa es de la posmodernidad que, desde mi punto de vista, es lo peor que le haya podido pasar al ser humano ya que ha privado a este de toda meta y de toda aspiración aduciendo la muerte de todos los grandes relatos. El detalle está en que no es necesario un relato definitivo para poder aspirar al mismo, sino que basta sólo con una idea aproximada a este para poder dotar de sentido e incluso trascendencia a nuestra especie. En un mundo donde todo vale, nada vale.

Es por ello que quizá haya llegado el momento de mudar de paradigma y no es que lo definamos, sino que por el contrario, volvamos al origen, a seguir el imperativo Kantiano independientemente de que este sea o no verdad y con el fin de que, eventualmente, se vuelva verdad

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